Aprende desde casa y mejora tus habilidades de diseño arquitectónico.

Manual de supervivencia para un estudiante de arquitectura

Este manual nació de la experiencia que tuve estudiando arquitectura. Al igual que muchos chicos que tomaron el reto de estudiar esta carrera, seguramente tuvieron que enfrentar muchas críticas, trabajos interminables, días sin dormir… ¡Vaya, parecían eternos!, pero en el momento que veía el alba del amanecer desde la ventana de mi cuarto, refutaba que una noche no era suficiente, ¡que ironía!

Como muchas personas que ingresan a la carrera, yo no tuve la menor idea de cómo iba a ser esta aventura durante 5 largos años(que fueron 6 y medio para mi). Esa sensación de entrar a tu primera clase, con gente nueva y a veces con gente “vieja”, ya que muchos desafortunadamente reprueban el famoso curso de “Taller de Diseño”, que en ese entonces no me imaginaba la importancia y el peso que tendría en todo el periodo universitario.

Esa sensación de incertidumbre se asemeja mucho a cuando uno se lanza a una piscina fría, sin ningún salvavidas, y que durante el transcurso del tiempo uno aprende a nadar poco a poco; uno ya resiste a muchas horas de trabajo, a duras críticas de docentes.

Ahora después de 3 años fuera de la Universidad me dio la sensación de que debo ayudar a mi «yo» del pasado, al estudiante promedio que no tuvo ningún dote, ningún antecedente de algún familiar arquitecto, ni ninguna noción de lo que vendría por delante.

Esto me motivó a escribir este pequeño manual, donde pondré como punto de partida una frase que escuche de varios colegas acabando la carrera: “Si tan solo alguien me hubiera dicho antes”

Organiza tu tiempo

Esta frase es un cliché, pero muy cierta. Es muy importante a la hora de hacer un proyecto, o antes de una entrega final tener muy claro cuantos días te demandará cada tarea.

Pasa a menudo que damos muchas vueltas a una idea, a veces sentimos que nuestra propuesta no es la adecuada o que a nuestro tutor no le va a gustar, demandando miles de horas pensando, dando vueltas al asunto, pero al momento de ver el calendario y que falta pocos días para la ansiada «Entrega Final», nos damos cuenta que tenemos muy poco tiempo para hacer el trabajo técnico (planos, maqueta, paneles), que demanda también muchas horas.

Por ello recomiendo usar una agenda(ya sea física, o virtual), donde podamos ver cuantos días demoraremos en hacer una tarea en especifico, por ejemplo «¿que días son para diseño?, ¿que días son para dibujar planos?, ¿que día son para hacer maqueta?», y ser estrictos con ese horario, porque de alguna u otra manera jamás acabaremos lo que nos hemos propuesto a un inicio.

Investiga nuevos programas de Arquitectura

Años atrás no existía programas digitales, ni menos ordenadores, por ello los planos se hacían a mano, desde un proyecto simple hasta todo un catastro de una ciudad, lo cuál demandaba muchísimos días de dibujo.

Ahora en estos tiempos existen muchos recursos donde podemos obtener planos, cortes, modelados en 3d, visualizaciones fotorrealistas en un corto periodo de tiempo.

Podemos ser mucho mas productivos con nuestro tiempo si invertimos un par de horas en aprender algun medio para levantar nuestro proyecto en menos tiempo, ya sea algún programa BIM(Archicad, Revit), o algún programa de modelado 3D (Sketchup, 3D Max, Rhino) o de Post Producción para mejorar un render(Adobe Photoshop, Lightroom, Adobe Illustrator).

Y para ello es importante que pongamos de nuestra voluntad, dar un par de nuestras horas al aprendizaje; ser autodidactas es la clave, y que mejor aún teniendo toda la información a tan solo un click.

En Internet existe miles de cursos online que pueden ayudarte a dominar estos programas y hacer que se optimice mejor tu tiempo.

Tadao Ando – boxeador amateur, no recibió formación en escuelas de arquitectura. En lugar de ello, su aprendizaje fue autodidacta y según sus palabras «proviene de la lectura y de viajes por África, Europa y Estados Unidos, así como de un minucioso estudio de la arquitectura tradicional japonesa en Kioto y Nara»

La idea pesa mucho más que una buena presentación

Suena contradictorio con el primer tip, pero en muchísimas ocasiones vi personas que no tienen una buena presentación final, pero con una excelente y novedosa idea lograron una calificación buena, pero ¿Por qué?.

Es por el simple hecho de que la persona se enfocó en lo más importante. «La Idea Arquitectónica»; esto resalta muchísimo al momento de que los jurados miran un grupo grande de propuestas arquitectónicas.

Por ello recomiendo en el proceso de diseño investigar muchísimo sobre proyectos relacionados al tema que tendrás que presentar; lo leí una vez en un libro que no recuerdo el nombre, que la creatividad nace de ver diferentes ejemplos e investigar mucho, y después de todo ese proceso sacar una conclusión para no temerle a «la hoja en blanco».

Sobre todo considero que es importante ver cuál es el problema principal del sector a intervenir. Suena fácil si lo vemos en números o estadísticas, pero al momento de visitar el terreno, podremos ver que el mismo contexto y estilo de vida del lugar donde intervendremos nos dice ¿cómo diseñar? Solo es cuestión de aprender a escuchar al entorno, y eso se entrena con práctica.

Tomate un tiempo fuera de arquitectura

Desde pequeño me enseñaron que «si más tiempo invierto en hacer algo, más productivo seré», lo cual en la carrera de arquitectura no me funcionó del todo así.

En mis primeros años estuve tratando de hacer las cosas a la perfección, dedicándole mucho tiempo a poner detalles innecesarios, por ejemplo a una maqueta con materiales que son difíciles de cortar, o estar esperando en colocar «hatch» a cada bloque en AutoCad, pero jamás me enfoque en lo mas importante: La idea Arquitectónica.

Recién en los últimos años aprendí que trabajar todo el día no es sinónimo de productividad, sino de fatiga.

Es irónico, pero cierto. Si dejamos el trabajo por un par de minutos haciendo lo que más nos gusta, y a la hora de trabajar hacemos lo que realmente es importante, tendremos muchísimo mas tiempo para disfrutar del proceso de diseño de nuestro proyecto, sin tener que estar al tope del estrés.

En resumen sería: «Trabajar cada segundo no es sinónimo de productividad. Simplifica el trabajo de tu día para que disfrutes mas».

¡Viaja!

Este último consejo lo aprendí durante la universidad y fuera de ella. Es importante conocer diferentes horizontes de los que habitualmente vemos cada día, ya que desarrollamos nuestra capacidad de solucionar problemas en un ambiente retante, a la vez que tenemos un proceso de retroalimentación.

Y es mucho mejor cuando uno estudió arquitectura; todo lo habitual que conocemos se siente perdido al estar en un lugar nuevo. En consecuencia logramos ampliar nuestra forma de pensar y conocemos otras formas de habitar, de percibir el espacio, y sobre todo de conocer gente nueva: Diferentes puntos de vista.

Un claro ejemplo de este consejo es lo que aconteció con el arquitecto Luis Barragán. Después de estudiar arquitectura viajó a Europa, y en el transcurso de su viaje conoció a muchas personas que se especializaron en paisajismo, o diseño de interiores, entre otros. Esto le sirvió al momento de regresar a México; usó todos los recursos que aprendió de su viaje y se puede ver una síntesis de esto en su propia casa estudio.

Consigue ayuda

En la mayoría de escuelas de Arquitectura(o personalmente en las que conocí) existe un tipo de enseñanza que me preocupa: La enseñanza en donde cada uno vela por si mismo. Se asemeja mucho a una lucha donde el objetivo es «lograr la mejor calificación», haciendo que un número predetermine si un estudiante es «bueno» o «malo».

En consecuencia hizo que los alumnos se vuelven mas egoístas; velan muchísimo más por su beneficio propio, haciendo creer a su ego a que trabajando sin ayuda de nadie pueden salir adelante, pero la realidad es diferente.

Muchas empresas surgieron gracias a la alianza con otras empresas, un empresario triunfa gracias al apoyo y colaboración de otros profesionales, inclusive en la arquitectura porque para construir un proyecto se necesita del apoyo de mas de un profesional.

Es por eso que recomiendo quitar ese ego y darse cuenta que nosotros no podemos hacerlo todo: ¡Necesitamos de ayuda! pero ¿como? Pidiendo críticas de nuestro proyecto a docentes o amigos, compartiendo recursos o alguna información entre nuestro grupo de compañeros que podría ser de utilidad para todos y asi optimizar mejor nuestro tiempo. También pidiendo ayuda en algún tipo de trabajo, ya sea levantar planos, o ayudar a detallar una maqueta.

Para esto es importante que estemos siempre dispuestos a ayudar, porque nadie sabe si en un futuro estemos en una situación difícil donde necesitemos una mano extra para acabar con nuestra entrega y no caer en una frustración solitaria.

Generemos siempre comunidad a beneficio de todos, que es la clave para lograr alcanzar nuestros objetivos y desarrollarnos como arquitectos.

Como mencioné en el ultimo consejo «generemos comunidad». Me encantaría que aprovechemos este medio, donde podamos darnos soporte y contenido de valor para desarrollarnos más como profesionales.

Los invito a participar comentando nuevos consejos que en su vida estudiantil o profesional les fue de ayuda, para que este «Manual de supervivencia para un estudiante de arquitectura» llegue a ser mucho más completo y logre ayudar a muchos estudiantes que aún están con mucha incertidumbre en esta etapa universitaria.